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18/8/11

Sexo, drogas, techno-trance.

   Cuando entró Albert a la sala dio comienzo un temazo que lo puso a tono. Se acercó al pincha para ver de qué tema se trataba. A gritos logró escuchar Above and beyond, su nivel de inglés le permitió identificar el nombre del tema como Far from in love. Los láseres y los flashes bañaban la sala en un ambiente psicodélico mejor que la mejor raya del mundo. Su amigo se había entretenido comprando mercancía en el aparcamiento. Le dio una palmada en la espalda y le hizo un gesto con la cabeza.
   _Espera, quiero escuchar el tema este.
   _Como quieras, te espero en el baño _contestó Fran.
   Cuando terminó el tema fue al baño y dio cuenta del polvo de estrellas.
   _La hostia, esto es bueno. ¿Quién te lo ha dado?
   _El del Hyundai.
   _Qué mamón, la del otro día era una porquería.
   _Vamos, que van a pensar que somos maricones.
   _Me la pela.
   Los amigos salieron como superestrellas que necesitan que le vayan abriendo paso. En realidad podrían haber atravesado la pared si se lo hubieran propuesto.
   Albert era más tímido que Fran, de complexión delgada, guapo e inteligente. Fran era el doble de ancho, con cara de boxeador. No tenía pelos en la lengua, pero ponerse a tono le hacía sentirse mejor, decía que así se atrancaba menos al hablar. Albert en cambio necesitaba algo de alegría para soltarse con las chicas.
   _Esas son las únicas que valen la pena _dijo Fran señalando a tres chicas jóvenes.
   _¿Las pastilleras esas? Si no tienen ni dieciséis años.
   _Las han dejado entrar aquí ¿no? Pues entonces son comestibles. Vamos. Déjame a mí.
   Albert fue a regañadientes. Fran montó el número de los periodistas. Le había funcionado varias veces y solía recurrir a él.
   _Hola, chicas, mi compañero y yo estamos haciendo un reportaje para televisión española sobre drogas y sexo ¿nos queréis conceder una entrevista? Podéis haceros famosas de la noche a la mañana.
   _Ah ¿sí? y ¿dónde están los micros y las cámaras? _preguntó una de las chicas siguiéndole el rollo.
   _En el coche, por supuesto. Mi colega es el cámara y yo soy el reportero.
   _¿Cuánto nos vais a pagar?
  _Bueno, depende de la información que nos proporcionéis. En este bolsillo llevo algo de dinero, puedes comprobarlo.
   La chica metió la mano sin cortarse un pelo y palpó una pequeña bolsa con polvo en el interior.
   _Sí, parece que habrá bastante para las tres. Yo voy con tu colega ¿cuántos coches tenéis?
   _Solo uno, pero sabemos turnarnos.
   _¿Qué amiga mía te gusta?
   _Las dos. Diles que las entrevistas grupales las pago mejor.
   _No van a querer, pero espera.
   Mientras la chica se fue a hablar con sus amigas, Fran se giró hacia Albert.
   _¿Qué han dicho?
   _Están en el bote. Tú le gustas a esa.
   _¿Con la que has hablado?
   _Sí, esa.
   _Madre mía, y ¿qué vas a...?
   _Tú déjame a mí. Hoy invito yo.
   La muchacha se acercó de nuevo.
   _Han dicho que de dos, nada. Si te gusta la del pelo rizado, vale.
  _Está para comérsela. Voy yo primero al coche. Mira, ven, te presento a Albert. Joder, no te he preguntado cómo te llamas.
   _Vanesa.
   _Todas os llamáis Vanesa. Y tus amigas se llaman... Nuria y Mónica.
   _Mira, pues has acertado una, la de pelo largo se llama Mónica, la otra Laura.
   _Lo ves, soy adivino. Preséntame a esa chica tan guapa.
   Después del ritual de presentación, Fran se fue con Laura al aparcamiento. Tenía un Nissan Terrano algo vetusto, pero ideal para revolcones ocasionales. Mientras ella repasaba el polvo del espejo, él le iba quitando la escasa ropa. Se sentó sobre él y comenzó a moverse rítmicamente hasta que él la apartó bruscamente. Ella no se molestó en decirle que terminara de cumplir como hombre. Ya se había metido por la nariz lo único que esperaba de él.
   Mientras, Albert hablaba con Vanesa.
   _Tú no tienes tanto palique como tu amigo.
   _Tenemos poco en común, la verdad.
   _Ah, ¿sí? como qué.
   _Como que yo paso de hacer lo que está haciendo él ahora mismo.
   _Y ¿qué quieres hacer?
   _Tú, si quieres puedes ir a meterte lo que te ha dado. No estás en deuda conmigo.
   _Yo tampoco soy así, pero si hay alguien que me regala una raya, no la voy a rechazar. Podría haberme ido con él y no he querido. He preferido conocerte a ti.
   _¿Te vienes a tomar algo a la parte de arriba?
   _Vale, apenas venga Laura, no quiero dejar sola a mi amiga.
   _Claro.
   No tuvieron que esperar mucho. Albert se fue con Vanesa a la terraza superior. Había una pequeña barra desde la que se veía la pista central. Pidieron una jarra de agua de valencia con un montón de pajitas de beber. Mientras hablaban de vanalidades se miraban sin mucho disimulo. Ella era delgada, morena, lucía un escote generoso y tenía los ojos pintados de rojo intenso. Iba subida en unas botas blancas con un tacón enorme y llevaba una minifalda diminuta.
   Entre sorbo y sorbo, sus bocas se encontraron. Ella se sentó sobre él a horcajadas y se regalaron un lascivo festival de lengua. Sus manos se deslizaron peligrosamente, pero no llegó a las zonas prohibidas.
   En una hora bajaron de la mano y se encontraron cada uno con sus respectivos amigos. Fran estaba solo tomando una copa en la barra.
   _¿Por qué has tardado tanto?
   _He estado arriba con Vanesa.
   _¿Es que no te has ido al coche?
   _No. Yo paso de historias.
   _Pues, conmigo no cuentes para otra vez. ¿Tú sabes lo que me he gastado para que lo malgastes en hablar con una zorrilla?
   _Ella no es una zorrilla, ni siquiera la conoces.
   _¿Sabes? Eres gilipollas. A esa tía le ha salido gratis la coca. Eso es lo que has conseguido. Bien que se la ha guardado la tía. ¿No entiendes que vienen a eso?
   _Esa es tu forma de ver las cosas. ¿Por qué no te vas a un club? Puede que te saliera más barato.
   _Bueno, pues ya me estás pagando tu parte. Yo no me gasto la pasta para que te vayas a hablar.
   _Lo que yo haga es cosa mía y tranquilo, no te preocupes que te voy a dar la pasta _dijo Albert haciéndole el gesto con la mano para que parara.
   _Búscate un taxi, yo me largo con el coche. Paso de ti. Y no me vuelvas a llamar.
   _No pensaba hacerlo. Capullo.

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