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26/8/16

El auto contra mí

Si veis un auto destrozado, 
no ha tenido ningún accidente, 
no ha colisionado contra un muro, 
ni contra un árbol, 
ni contra otro vehículo. 
Venía tras de mí, 
tan cerca que sentía su aliento, 
entonces salté en marcha, 
miré hacia él, 
crucé los brazos, aún en el aire, 
y antes de que mis pies tocaran el suelo, 
el auto colisionó contra mis piernas. 

20/8/16

El muro


Cada día cae mi muro

Y cada día 

piedra a piedra

vuelvo a levantarlo 


5/8/16

After hours

Cuando pusimos el pie en el after hours sonaba a toda pastilla "Where is my life" de Clay. Creo que los únicos que no íbamos puestos de nada éramos nosotros. Me crucé con un compañero que ni me reconoció. Nada ilógico, a juzgar por el tamaño de sus pupilas y la ostensible erosión de su tabique nasal. A duras penas llegamos hasta la barra, esquivando cuerpos atáxicos que expelían hedores irreconocibles. El camarero nos sirvió, es un decir, sendas copas con algo que sabía a combustible y que, por suerte, apenas asomaba más allá de los dos descomunales cubitos de hielo que introdujo a martillazos. Enseguida nos dimos cuenta de que no había nadie que no pareciera sacado de una película de zombis, por lo que acordamos tácitamente dejar el veneno sobre la barra y escapar de aquel antro, antes de que las luces se encendieran y la masa informe de cuerpos intentase beber nuestra sangre.

29/7/16

Distopía

Cuando me vaya
todo habrá cambiado tanto
que no me iré de aquí
sino de otro lugar

22/7/16

El hombre



El hombre, embriagado por el placer efímero de la satisfacción superflua, 
se sintió capaz de cruzar el tiempo sin realizar siquiera una leve introspección.

El hombre, desnudo de seguridad, buscó abrigo en la abundancia material 
para soslayar el desafío que le supuso enfrentarse al mundo sintiéndose diminuto.

El hombre, necio, creció superficial ornamentando su piel, su cobijo, su prestigio, 
mientras su alma y espíritu se degradaban inexorablemente.

El hombre, codicioso, creyó enriquecer el alma abrazando la abundancia, 
ignorante de que el alma se nutría de energía no de materia.

El hombre, corrupto, dejó que alma pútrida en estado latente 
rezumase por todos sus poros y corrompiese en todo su ser.

El hombre, delirante, se arrastró movido por el miedo a la pobreza 
hacia el abismo de delirantes arrebatos de codicia.



4/6/16

El regalo eres tú

Hoy quiero un regalo muy especial
Pero no tienes que ir a buscarlo lejos
Solo tienes que abrir el armario
Cubrirte con ese vestido que insinúa tus curvas
Pintarte los labios de color morado
Los ojos de negro
Revolverte el pelo
Subirte en tus botas de tacón
Y esperar a que llegue

5/1/16

Los reyes magos

Al final del paupérrimo barrio se encontraba la chabola de El Pepe y de La María, que habían traído al mundo a un angelical niño que llamaron El Jesus (sic).

El Pepe llamó a los otros patriarcas, con quienes mantenía una magnífica relación, para que fueran a conocer a su retoño.

El Jesus estaba llamado a ser el patriarca que uniera y dirigiera todos los clanes, por lo que los reyes de los otros clanes no dudaron en ir a visitarlo.

Viajaban en sus Harley por la noche cuando vieron caer un brillante meteoro cerca del poblado de El Pepe. 

Se miraron entre sí, preguntándose si no sería aquello una señal divina.

Cuando llegaron, los tres reyes, embutidos en cuero y botas altas, fueron recibidos por molestos perros y algunos niños del clan.

Antes de entrar a la chabola de El Pepe se quitaron los cascos, saludaron con afecto al patriarca y entregaron a La María sus generosos regalos: un paquete de Marlboro, un bote de Massimo Dutti y una botella de Jack Daniel's.

3/1/16

La bola de papel


Sobre una bola de papel dibuje tu rostro
luego la extendí y desapareciste
quise hacerte volver
pero te perdí para siempre

8/11/15

Con un par

__Entonces, llegaste, la abrazaste y le diste un beso largo en la boca.
__Sí, eso hice.
__Y todo, delante de su novio.
__Delante de su novio, sí.
__Pero ¿por qué?
__Por que sabía que ella también quería.

20/9/15

En sus manos

Y qué importa si allí no había nadie
Si aquellas manos no eran reales
Si aquella mujer no existía
Qué importa si todo era irreal
Si aquellas manos lo sujetaron
Si aquella mujer lo protegió
Y llegó a salvo al suelo
Cuando volaba por el aire
Después de ser atropellado

3/6/15

La casa del rico

 
La casa del pobre suele ser gris, bastante oscuro. No porque esté lucida en aquellos colores sino porque es la resultante de la mezcla confusa de colores que la impregnan. Las clases medias, sin embargo, suelen lucir colores próximos al blanco o tonos pastel. En estas casas impera cierta forma de orden que permite apreciar la tonalidad de las paredes. Pero en la casa del rico puedes encontrar cualquier color. Pueden ser completamente negras, porque sí, porque quieren, porque les gusta. O rojo burdeos, o amarillo limón, o azul turquesa. Da igual, buscan la originalidad y muchas veces caen en la chabacanería, pero consiguen su objetivo de no pasar inadvertidos.

28/5/15

Cobarde

Cuando debo abandonar una barca, 
antes me aseguro de tener otra cerca 
que me ofrezca garantías de seguridad. 
La observo, la compruebo, la pongo a prueba, 
y solo entonces la abordo. 
Sin embargo, observo con estupor 
cómo hay otros 
que apenas la ven en el horizonte, 
se lanzan al agua y nadan hacia ella. 

4/5/15

El escritor desacertado

__Usted es conocido por los polémicos nombres de sus novelas, más que por su contenido.
__Bueno, eso es lo que opinan los medios, no mis lectores.
__Puede ser. El título de su último libro también parece pensado para provocar: El bigote de Rosalinda.
__A mi me parece de lo más normal.
__Sin embargo, lo que ha sembrado polémica no es el título, sino el texto. En concreto el enunciado con el que lo abre. ¿Le importa que lo lea?
__Adelante.
__"Rosalinda no era nada guapa, pero tenía dos tetones como cocos...".
__¿No le gusta?
__Mi opinión no importa, pero los críticos han sido muy duros con esta obra. La han tachado de ofensiva, provocadora, repugnante, sin gusto... Y a usted... bueno. Ya lo sabe.
__En honor a la verdad, ¿cuántos críticos conoce usted que sean buenos escritores?


24/4/15

Maridos

__¿Usted ha visto alguna vez a las mujeres en rebajas?
__Vaya que sí. Saben lo que quieren y van a por ello.
__Y que usted lo diga. Pero no todas consiguen aquellas prendas que van buscando.
__Claro. Porque otra mujer más rápida o más lista se les adelanta.
__Y entonces, algunas, no todas, se olvidan de la prenda que buscaban y cogen otra de menor categoría.
__Pero que sacia sus ansias de comprar.
__Usted sí que sabe. Pero ¿sabe algo más?
__Dígame.
__Creo que, cuando buscan marido, algunas hacen igual. Si no encuentran uno satisfactorio, se conforman con el primer calzonazos disponible.

21/4/15

Uno más

Él, igual que yo, no había comprendido nada. No se trataba de hacer bien o mal las cosas. Simplemente debía obedecer y asumir toda aquella locura como propia. Debía adoptar la sumisión absoluta ante unos personajes que difícilmente tendrían estudios primarios. Una vez lo hiciera, pasaría a ser uno más. Otro más, que haría lo mismo con los recién llegados. Los denigraría hasta que entendieran que, simplemente, allí las cosas se hacían así.

10/3/15

Degenerados

Un hombre de avanzada edad fumaba un grueso puro mientras ojeaba la sección de contactos del periódico y dejaba caer las cenizas sobre la moqueta. A unos pasos de él, un colega suyo, apenas unos años menor, flirteaba descaradamente con una compañera que no hacía el menor esfuerzo por ocultar sus encantos. Mientras, dos compañeros dormitaban en sus asientos, tras una larga noche de fiesta y alcohol. A su lado, dos compañeros de otro grupo comentaban la última partida que habían jugado on line. El más joven de todos vestía casual, casi hippie, con barba de una semana y el cabello enmarañado. Delante de todos, sacó un canuto, liado previamente, lo encendió y le dio una larga calada. Otro pequeño grupo de hombres y mujeres conversaban animadamente, con sus copas en la mano. El más antiguo de todos se había quitado los zapatos y descansaba con los pies sobre un asiento y los ojos cerrados. Dos hombres parecían enzarzados en una bronca personal. Un tipo grueso devoraba un sandwich de ensalada rusa del que goteaba abundante salsa. Varios compañeros comían pipas arrojando los restos al suelo. Y el resto conversaba sobre asuntos banales. La presidenta, que disfrazaba su olor corporal con un exceso de colonia, tomó la palabra: "venga..., señores diputados, vamos a terminar la sesión, que tengo ganas de irme a comer".

4/3/15

La muerte

La muerte devoraba toda la luz que incidía sobre ella. 
Levantó al hombre contra la pared, sin apenas esfuerzo. 
Y con una voz grave que reverberaba en la estancia, le dijo: 
"puedes luchar contra mí, pero al final, yo siempre gano".

13/1/15

Loco por humillar

Últimamente he desarrollado una extraordinaria capacidad para encontrar los puntos débiles de las personas y humillarlas de la forma más certera posible. El otro día estaba con un músico novato que todavía no se ha enterado de que no tiene ni idea de hacer música. Le pedí que tocara su mejor canción, esperé a que terminara y cuando lo hizo, le dije: "¿De verdad eso es lo mejor que sabes hacer? Pues a mí me ha parecido espantosa". Si vierais lo patético que fue cuando intentó convencerme de que sabía hacerlo mejor, "es que no tengo un buen día, pero te juro que sé hacerlo mejor". 

1/12/14

Quemados

Dos imágenes aparentemente separadas entre sí. En una se ve un deportivo ardiendo y su dueño, en el suelo, con la ropa quemada, preguntándose qué ha sucedido. En otra imagen se ve a un tranquilo conductor circulando por una autovía, escuchando un recopilatorio de R.E.M. 

¿Qué nexo hay en común entre ambas instantáneas?

Para responder a esta pregunta hemos de trasladarnos a los segundos que suceden a la imagen del tranquilo conductor que circulaba de forma apacible. 
Apenas un instante después de esa imagen de paz y sosiego, aparece un deportivo rojo por el retrovisor del tranquilo conductor. Llega a tanta velocidad que parece haber surgido de la nada. 
A la misma velocidad que se materializa en su retrovisor, 
desaparece la paz y la calma del apacible conductor.
Intenta apartarse cuanto antes, pero el volumen de tráfico se lo impide, 
tampoco quiere acelerar a la velocidad del deportivo.
Así aguanta durante demasiado tiempo, con el deportivo separado apenas unos centímetros de su maletero.
Le hace señas, pero no se separa.
Al contrario, su impaciencia aumenta.

¿Cómo acaba la escena?

El conductor apacible, rebusca bajo el asiento del copiloto, toma lo que parece un tubo de color verde, lo saca por la ventanilla, apunta al deportivo.

8/11/14

Los hombres que no eran fieles a sus mujeres

Nunca habíamos dado al concepto de infidelidad el mismo sentido. Para mí, la infidelidad comenzaba en el segundo uno, cuando la mente apaga la conciencia y enciende el deseo de una experiencia nueva. Para Jonás, la infidelidad solo se consumaba cuando existía una doble vida, una simetría entre esposa y amante. Yo era consciente de que Jonás había encontrado un mecanismo mental para sortear cualquier asomo de remordimiento, pero aún así me sorprendían sus argumentos.
Comencemos por el principio. Un día cualquiera del año 2008, en cualquier capital susceptible de vender alcohol en cantidades industriales y de fomentar el libertinaje sin límites. Una docena de amigos varones, Jonás y yo, juntos, celebrando la despedida de Berto (Heriberto), el Catala, por su origen barcelonés. La noche transcurre como tantas otras, cena opípara, alcohol a granel, música comercial por doquier. En un momento dado, despierto de mi ensoñación y descubro a Jonás hablando con dos chicas bien guapas. Decido ayudarle. Ya me entendéis. Dos contra uno, pierde el uno. Descubro que estamos en un diminuto garito, conocido por propiciar la mayor parte de infidelidades de la región. Jonás lo sabía. Yo no. Él me presenta a las dos bellezas, ambas casadas, ambas de despedida de soltera. Nada más que hablar, todos hemos ido a parar a aquel sitio a lo mismo. Bromeamos diciendo que, además del ropero para los abrigos y el paragüero para los paraguas, deberían instalar un 'sortijero' para las alianzas de todos los casados y casadas que atestábamos aquel antro.
Para aliviar mis remordimientos me limité a hablar trivialmente con la chica que me tocó. Por cierto, la más guapa de las dos. Dejé que la estrategia adúltera corriera a cargo de Jonás. Si lograba evadirme de la responsabilidad de organizar el resto de la noche, podía descargar mi conciencia lo suficiente como para proseguir siendo igual de canalla que él. No tardé en darme cuenta de que él escuchaba mis pensamientos. Mientras caminábamos 'por parejas' me pregunté cuál sería la siguiente estación, ignorando que se trataba de un hotel. Jonás me pidió el carné y lo dejé hacer, como obediente discípulo.
Aunque reservamos dos habitaciones, Jonás encontró rematadamente excitante que calentásemos motores, todos en la misma habitación. Así, nos acomodamos en la suya y dimos cuenta de las bebidas alcohólicas que atestaban la pequeña nevera. La escasa iluminación y un canal de música en la televisión hicieron el resto. Mientras mi compañera nocturna y yo tratábamos de silenciar nuestras conciencias mientras juntábamos las lenguas y entrelazábamos las manos, Jonás y su pareja de infidelidad se desnudaban ante nosotros, estimulados por nuestras miradas furtivas. Ellos terminaron revolcándose en la cama, haciendo más ruido del que ningún vecino soportaría. Pero nadie pareció quejarse.
Amanecí en mi habitación de hotel, con la misma compañera de fiesta abrazada a a mí. Estaba seguro de que ninguno de los dos había cruzado el último umbral. Sin embargo, el remordimiento comenzó a torturarme tan pronto se fue marchando el efecto del alcohol.
A años luz se encontraba Jonás, que en la cafetería del hotel lucía una euforia tan brutal, que no dejaba lugar al menor asomo de desasosiego. Me di cuenta de que ambos éramos igual de canallas, pero nuestras mentes no corrían la misma suerte. Entonces me pregunté si mi inquietud se debía a lo que había hecho o a lo que había dejado de hacer. La respuesta la tuve, cuando ella me pidió el teléfono para quedar otro día y me aseguré de que apuntara los nueve dígitos sin ningún error.

9/10/14

Caperucita contextualizada

Caperucita no quería reconocer que era chony, pero sus cejas perfiladas a rotulador y su cabello a dos colores la delataban a distancia. Aunque odiaba las capuchas, odiaba aún más mojarse el pelo y malograr su trabajada coleta bicolor. De ese modo, cubierta con la sudadera roja con capucha fue a casa de su abuelita que estaba en las afueras de la Ciudad sin Ley. Nombre cariñoso con que se conocía el barrio chabolista, con calles sin asfaltar y flanqueadas por montones de escombros.
Lobo era un 'don nadie', un 'bala perdida', un pringado, que trapicheaba para malvivir, porque nadie le había enseñado a hacer otra cosa. Andaba cual zascandil, dando patadas a las piedras que encontraba por el camino, cubierto por una sudadera gris, raída por el tiempo, cuando se apareció la virginal silueta de Caperucita. Con la boca abierta, se la quedó mirando, sin darse cuenta de que estaba salivando de forma ostensible. Dio tres gráciles saltos y se escondió tras la pared de una chabola.
Al paso de Caperucita, Lobo saltó ante ella por sorpresa, provocándole un gran susto. Lobo intentó encadenar las palabras "adónde - vas - Caperucita", pero su boca desdentada y la expresión de enfado de Caperucita le impidieron llegar más allá del "adónde".
Caperucita, que no gozaba del refinamiento de las pijas del centro, increpó a Lobo:
__¡Quítate del medio, gilipollas!
Lobo se sorprendió por su reacción airada y se apartó estupefacto. La dejó marcharse, sin dejar de mirarle el trasero mientras se alejaba. Como último esfuerzo por recuperar el orgullo herido, lanzó lo que para él era un piropo. "Menudo culito, nena".
Caperucita se giró con el ceño fruncido, sin desenfundar las manos de los bolsillos y le contestó:
__¡Pero qué dices, imbécil! ¡Como me dé la vuelta te parto la boca!
Y se perdió en la oscuridad que el plomizo día vomitaba sobre el lodazal que se había convertido la barrio. Lobo, sin ápice de orgullo por las venas, desapareció como el humo de un cigarrillo, haciendo volutas y preguntándose quién demonios había cambiado el guión del cuento.

30/9/14

Del vals al reggaeton

Es triste saber que todos los bailes de la historia, pasando por el vals o el reggaeton, tienen la misma finalidad, que es insinuar la capacidad sexual de los amantes.

11/9/14

Ídolo de masas

Lo han visto llegar, es él, no hay duda, está allí, en el coche, junto a la entrada del hotel.
Centenares de fans enloquecidas corren hacia él. 
Otros más prudentes desenfundan sus libretas y preparan los bolígrafos con la intención de lograr un autógrafo suyo. 
Se hace desear, finalmente, alguien abre la puerta trasera de su coche. 
Se lo ve bajar, con ritualidad, pone sus botas vaqueras en el suelo, después se ve su pantalón de cuero. 
Finalmente, todo el mundo puede ver su rostro, lleva gafas de sol. 
Se las quita con todo el engreimiento que su fama le permite. 
Sonríe a las cámaras, saluda con la mano, firma algún autógrafo y se deja fotografiar con alguna seguidora enloquecida. 
Antes de despedirse, alza las dos manos, guiña un ojo y se da la vuelta. 
Finalmente, el campeón de lanzamiento de hueso de aceituna desaparece en el vestíbulo del hotel.

4/8/14

Cuenta la leyenda

Cuenta la leyenda que había un mundo, donde la felicidad la proporcionaban unas pastillas, las mujeres eran de silicona, los hombres de anabolizantes y las conversaciones virtuales. Un mundo donde los coitos necesitaban de lubricante artificial y las risas, de otras risas grabadas. Un mundo que apestaba a azufre y a benceno, pero nunca a tomillo o romero. Un mundo donde las tristezas y las alegrías latían al ritmo de telenovelas y realitys, pero los crímenes y las guerras apenas suscitaban bostezos o resignación. Un mundo donde se prefería una buena mentira que una mala verdad, una fotografía a un recuerdo, un vídeo a una experiencia. Un mundo donde nada parecía real.

30/7/14

La viuda

__Esta noche quiero acostarme contigo.
__Hoy estoy triste porque he enterrado a mi marido. Mejor mañana ¿vale?

22/6/14

El monólogo sobre elecciones sexuales

Sale al escenario y el público aplaude con mesura. Cuando se hace el silencio, carraspea, titubea un instante y por fin comienza a hablar con el semblante serio:
Cuando me invitaron a hacer un monólogo, no sabía de qué hablar. Así que me reuní con un amigo humorista y le confesé que iba a interpretar un monólogo. Él se llevó las manos a la cabeza y me dijo "eso no es nada fácil y tú no tienes experiencia". Yo le contesté que hablar solo no era tan difícil, porque nadie discute lo que dices. Él dijo que hablar solo es más difícil que hacerlo con alguien. Entonces yo le dije: "¿lo ves? ya me estás llevando la contraria y no hemos hecho más que empezar a hablar". Al fin entró en razón y me lanzó un consejo taxativo: "habla de lo que quieras menos religión, política y sexo". Casi se me salen los ojos de las órbitas. Cómo podía hacer un monólogo sin esos tres temas. Era ridículo. Así que decidí saltarme su recomendación y hablar sobre sexo. Al fin y al cabo, todo el mundo habla de sexo en algún momento.
Pero no voy a hablar del sexo como acción, sino del sexo como elección. Es decir, voy a describir los tipos de hombres que existen respecto al sexo. Todo el mundo cree que el mundo se divide en heterosexuales, homosexuales y bisexuales ¿verdad? Pues voy a destruir ese mito. Los hombres se dividen de otra forma respecto de su interés por el sexo.
Por un lado están los "asexuales verbalmente sementales". Son personas que "pasan" del sexo. Sí, pasan del sexo, no les interesa lo más mínimo. Prefieren jugar con la videoconsola, comer pizza o pasear al perro, antes que tener sexo. Y para parecer normales hablan más de lo normal de sexo con los demás, queriendo parecer verdaderos sementales. A estos es fácil reconocerlos, suelen jugar con la videoconsola después de haber comido pizza y paseado al perro.
En otra categoría están los "cumplidores insatisfechos", que son aquellos que solo tienen sexo por compromiso. Suelen vivir en pareja y odian a su pareja por engordar o no preocuparse por su aspecto. Pero se resisten a dejarla o a tener una pelea por culpa de su aspecto. A estos también es fácil reconocerlos, porque acaban mimetizados con sus parejas, engordando y preocupándose poco por su aspecto.
Luego están los "insatisfechos infieles". Estos tienen parejas que engordan y no se preocupan por su aspecto. Pero ellos sí. Para gustar a otras (u otros). Si alguna vez veis a una mujer obesa , (u hombre obeso) que no se preocupa por su aspecto, junto a un tipo delgado que sí se preocupa por su aspecto, no lo dudéis, este último es un tipo insatisfecho infiel.
También están los "satisfechos silenciosos". Nunca hablan de sexo, y podrían parecer asexuales, porque no parecen mostrar interés por nadie. Lo que sucede es que tienen una vida sexual tan repleta que no muestran interés por hablar de sexo. Estos suelen estar delgados y preocuparse por su aspecto. Y sus parejas suelen estar delgadas y preocuparse por su aspecto. También es fácil reconocerlos por su enigmática sonrisa.
Otro tipo es el de los "enamoradizos efímeros". Estos tienen una fase como satisfechos silenciosos, en la que no hablan de sexo ni muestran interés por nadie, y adelgazan y se preocupan de su aspecto. Y luego tienen otra fase como insatisfechos infieles, en la que engordan, dejan de preocuparse de su aspecto y comienzan a hablar de sexo. Después de esta fase vuelven a enamorarse de otra (o de otro) y a empezar otra vez.  
Y luego estam..., digo, están los "ninfómanos". Suelen hablar poco de sexo, pero nunca los verás jugando a la videoconsola, comiendo pizza, paseando el perro o caminando junto a una mujer obesa (o un hombre obeso). Suelen estar delgados y preocuparse por su aspecto, pero no muestran una sonrisa enigmática. Porque nunca tenem... digo, porque nunca tienen suficiente.
Y hasta aquí mi repaso de las tipologías sexuales de los hombres. Espero que a partir de ahora veáis con otros ojos a todos los hombres y no os fijéis tanto en el tipo de pareja que tienen, sino en el tipo de relación que mantienen con ella.
El auditorio prorrumpe en un estentóreo aplauso, se pone en pie y se escucha numerosos vítores de aprobación. Él se sonroja, esboza una sonrisa tímida y agradece los aplausos con una leve reverencia. Después se marcha sin mirar atrás y desaparece tras la oscuridad de los bastidores.

18/6/14

Curioso el designio del varón

Curioso el designio del varón, 
que pasa nueve meses anhelando salir por una puerta 
y toda la vida deseando entrar por otra.

11/6/14

Atraídos por el cutre bar

Entramos en el bar más cutre de la zona, atraídos por la promesa de alcohol barato, y pronto colmamos nuestras expectativas al comprobar la lista de precios, rubricada en una pizarra que hacía honor a la miseria del bar. Tras la barra se movía, sin mucha garra, una joven suficientemente bonita como para desviar nuestras miradas de la cochambre que nos rodeaba. Antes siquiera de pedir nuestros refrigerios irrumpió un hipopótamo en dirección a la joven, para abroncarla por tener el volumen de la música muy elevado. El animal formaba parte del ambiente, camisa abierta, abdomen prominente, bolsas bajo los ojos, piel roja. Sin duda había sustituido sus glóbulos rojos por Tintorro y Jerez. Escucharlo ladrar hizo replantearnos nuestro objetivo de consumir a bajo precio. Al observar a la muchacha avergonzada, con los ojos lacrimosos, nos entraron ganas de saltar la barra y asestar una dentellada en el gaznate de aquel despojo de la sociedad. Pero nuestra civilización le evitó ese final. En su lugar nos conformamos con abandonar aquella cueva de inmundicia y no contribuir ni con un céntimo a enriquecer a aquel miserable.

6/6/14

Tan solo una noche conmigo

Quisiera tomarte, tan solo un día, para acariciarte, besarte, quitarte la ropa, 
acostarte en mi cama y hacer que nunca olvidaras esa noche. 
Quisiera que volvieras a confiar en ti, volver a verte guapa, 
a coquetear y a dedicar tiempo a esculpir tu belleza.
Quisiera que nunca más volvieras a abandonarte, a estar triste y sin esperanza. 
Que cada vez que sientas que las fuerzas se alejan de ti, recuerdes aquella noche 
y vuelvas a quererte.
 Quisiera que esa noche fuera para ti la mejor razón para sentirte siempre bonita y atractiva.
Quisiera que cada vez que te gustes a ti misma o gustes a alguien 
te acuerdes de mí, de aquella noche juntos.

5/5/14

Un pueblo incomprendido

Mi pueblo rechazó la construcción de una carretera, también rechazó una estación de alta velocidad, un museo etnológico, un hotel y una urbanización. Pero lo que le dio fama fue el rechazo a la instalación de la facultad de ciencias ambientales. Los políticos de turno creían haber encontrado la fórmula secreta para doblegar nuestra bucólica mentalidad. Nos comparaban con los galos, decían que el rechazo a la ciencia era prueba irrefutable de nuestro atraso cultural. Dejaron de decir el nombre de nuestro pueblo y pasaron a llamarlo paletolandia. ¡Pobres! No sabían que teníamos todo lo necesario para vivir felices y que no necesitábamos nada de ellos. Mi pueblo tiene agua cristalina procedente de la montaña, el aire más limpio del país, pequeñas granjas que nos surten de huevos y carne, huertos colmados de fruta y hortalizas. También tenemos un espíritu de unidad entre las gentes del pueblo. El alcalde siempre defiende lo que votan los ciudadanos y siempre nos ponemos de acuerdo para defender los intereses del pueblo. Mientras nos dejen vivir en paz, que nos llamen como quieran. Los paletos son los que ignoran la realidad de los otros.

1/5/14

Lugares condenados a permanecer en la memoria

Algunos espacios urbanos mutan evolutivamente, a golpe de progreso, con mayor o menor acierto. Si los paisanos tienen la suerte de contemplar la muda de la piel, sustituirán los antiguos recuerdos por las nuevas imágenes que cada día reciben. Pero aquellos que el destino los ha alejado de sus orígenes tendrán la impresión de estar visitando otra ciudad distinta. La ciudad de sus recuerdos y la que contemplan con sus ojos caminarán por sendas divergentes, condenadas a separarse indefinidamente. La ciudad que siempre conocieron se resistirá a desaparecer y se manifestará impenitente en forma de sueños o pesadillas.

16/4/14

Soledad

Bebí hasta que la frontera entre sueño y realidad se me hizo tan difusa que me sentía flotar en un fluido viscoso. Aunque me había prometido no volver a hacerlo, la soledad en un lugar desconocido me aplastaba como una losa de mármol. Flotando me crucé con miradas fugaces y sonrisas etílicas que me contagiaban su entusiasmo. Bailé con alguien, que luego desapareció. Brindé con un equipo de no sé qué deporte, y también desapareció. Cuando el efecto de mi ingravidez comenzó a desvanecerse me introduje de cabeza en un taxi que me llevó al hotel. En mi habitación metí la cabeza bajo la ducha, agoté las reservas de refrescos de la nevera y busqué un canal porno que me pareció tan insulso como un documental de antílopes encelados. Entonces me invadió la terrible duda de dónde me encontraba. Llamé a recepción para preguntárselo. 'Praga'. Estaba en Praga, claro. El recepcionista me preguntó si era piloto o auxiliar de vuelo. No, simplemente 'viajo mucho en avión', le dije.

24/3/14

Relato erótico que nadie confesaría: bailar con la fea

__¿Son cosas mías o anoche te liaste con la fea esa?
__No, no son cosas tuyas.
__Pensaba que me habían engañado los ojos. Fui a saludarte, pero te largaste con ella. ¿No me dirás que...?
__Sí, hubo tema.
__¡Venga ya!
__Bueno, yo tampoco esperaba mucho. Ya viste cómo era, entradita en carnes, nariz porcina, flequillo cortado a hachazos... y gafas gruesas. Así que pensé "ésta cae sí o sí".
__Ya te digo.
__Entonces, me acerco a ella, la invito a una copa, me doy cuenta de que no estoy inspirado, así que voy al grano. Le sugiero que vayamos a otro sitio con menos luz. Y ¿cómo reacciona? haciéndose la estrecha.
__No me digas.
__Como te lo estoy contando. Como si fuera una top model. Me dice que voy muy rápido y que ella no se va con nadie en la primera noche. Eso me desconcertó bastante. Me pregunté por qué era tan arrogante. Así que me propuse que esa noche transgrediese su norma de no acostarse con nadie en la primera noche. Estuve hablando con ella... como dos horas. ¿A qué hora llegaste tú?
__Sobre las... cuatro, creo.
__Justo, estuve desde las dos dándole coba. Me empleé a fondo para convencerla de que yo también me tomaba las cosas con calma, que me gustaba conocer a las personas por dentro.
__¿Tú? ¡que me parto! ¿Tú? ¿conocer a las personas por dentro?
__Bueno, ella no tenía por qué saber nada de mí. Así que dio resultado y se fue ablandando. Aunque seguía yendo de creída, parecía dispuesta a saltarse sus principios. Al final accedió a marcharse conmigo a otro sitio.
__¿Dónde fuiste?
__...a mi coche.
__¡Toma ya! ¿Entonces cayó?
__Ya te digo. Parecía fea ¿verdad?
__Mucho.
__Pues dentro del coche empezó a transformarse. No sé cómo, pero cuánta más ropa se quitaba más buena estaba. Se quitó las gafas y ya no estaba tan fea. Se despeinó el horrible flequillo y me pareció atractiva. Se abrió la blusa y me enseñó el sujetador y... tenía un pecho increíble. Y cuando se desnudo completamente, me dejó con la boca abierta. Tenía un cuerpazo impresionante. El mejor que he visto en mi vida. Entonces empecé a comprender su arrogancia.
__Vaya, tenía el tesoro bien guardado.
__Ya te digo. Además era muy... 
__¿Ardiente?
__Sí, fogosa. Quería decir fogosa. De las que te comen a besos, te acarician, te aprietan contra ellas...
__Mejor para, porque no he comido en días.
__¿Eh? ¡Oh! claro, lo siento.


16/3/14

El payaso

Se encontraba sentado en el suelo, jugaba con su perro, lanzaba una pelota, el perro corría a buscarla. Pero cuando llegaba hasta ella, desaparecía y volvía a estar a su lado, esperando a que la lanzara. Entonces la lanzaba de nuevo, y el perro volvía a correr por ella, pero volvía a aparecer junto a él sin la pelota, con el mismo ánimo de correr por ella. Comprendió que era un bucle, la repetición de un evento, hasta el infinito. Pero había algo en ese evento que no respondía a patrones periódicos. La música entraba en bucle, el perro entraba en bucle, la pelota entraba en bucle. Pero el payaso de juguete de gran tamaño que tenía en su habitación parecía guiado por otro patrón. Cada vez que lanzaba la pelota el payaso parecía encontrarse más cerca. Cuando lo advirtió, intentó evitar el lanzamiento de la pelota para detener el bucle. Pero la pelota aparecía en su mano y su brazo la lanzaba espontáneamente, sin obedecer órdenes de su dueño. Cuantas más veces lo hacía, más cerca estaba el maldito payaso de juguete. No era un payaso terrorífico, sino un divertido payaso sonriente. Pero su comportamiento anómalo hizo que sintiera escalofríos. Cuando el payaso llegó hasta él, se encogió aterrado y comenzó a gritar agitado. Entonces comprendió que se encontraba atrapado en una pesadilla y no podía despertar.

5/3/14

Cuando las alimañas abandonan la guarida

Silencio sepulcral, se escuchan los latidos semafóricos bajo metal. Una gélida brisa barre las calles de escoria húmeda, amalgamada con alcohol y vómitos. Las cucarachas y las ratas abandonan su guarida y se mueven con seguridad por la ciudad que de noche es suya. Una repentina algarabía corta la noche. Se escuchan voces y pisadas torpes. Varios toxicómanos pelean entre empellones e insultos desdentados. La jarana se desplaza con vida propia compitiendo por su nicho ecológico contra roedores e insectos. Jóvenes trasnochadores se cruzan con el coro de tropezones y caídas. No los miran por temor a atraer su ira. Cuando la ciudad duerme, cuando el silencio se cuela por las calles; ratas y drogatas campan a sus anchas, conquistando espacios y tiempos vacíos, que con la luz desaparecen.

26/2/14

Canciones difíciles de encontrar, pero más difíciles de olvidar

Hoy estoy contento, porque he encontrado una canción que buscaba desde hacía lustros. La había escuchado en un capítulo de Los vigilantes de la playa y no lograba dar con ella. No es la primera ni la última vez que he escuchado un tema y no tenido forma de encontrarlo. Hoy, gracias a la inconmensurable cantidad de información que circula por Internet se hace posible encontrar esos temas rebuscados, casi imposibles de encontrar. Dejo el enlace para quien quiera disfrutarla: One summer, de Daryl Braithwaite.

24/2/14

Hermanas y guapas

El otro día me encontré al padre de cuatro chicas, todas guapas, y le dije: "¡ole tus huevos, tío, ole tus huevos!".

21/2/14

Unfaithful

La primera vez se cruzaron en el pasillo de oficinas, ella aprovechó la ausencia de espacio para acercarse peligrosamente a él. Él sintió el calor de su cuerpo contra el suyo. Ella lo miró con picardía, la suficiente para dejarle bien claro que aquello no era un accidente. Él esbozó una sonrisa maliciosa. De esas que dicen que, 'tal vez otro día'. 
La segunda vez fue algo tan inocente como un caramelo. Ella se lo ofreció, él lo aceptó. Ella lo desenvolvió mientras se mordía el labio inferior y le lanzaba la segunda mirada pícara. Él fue a cogerlo, ella retiró la mano. Se acercó a él y se lo llevó a su boca. Ella estaba tan cerca de él que temía precipitarse por su escote. Aquella composición pictórica, de labios entreabiertos, caramelo entre sus dedos y escote vertiginoso, hizo que algo se removiera en él. Tomó el caramelo en los labios, la miró de soslayo y se giró, consciente de que podía controlar la situación.
La tercera fue tras la comida de empresa. Él se sentó deliberadamente lejos de ella. Ella se lo devolvió obviándolo durante toda la velada. Él se sintió turbado. Tal vez había perdido interés por él. Al salir del restaurante, él se acercó a ella y se ofreció a llevarla a casa. Ella se mostró reticente, hasta que él la tomó por la cintura. Ella se abrazó a él y fue a besarlo. Pero él se apartó y negó con la cabeza. En sus labios podía leerse 'aquí no'. Al final aceptó regresar con él. Cuando iba a despedirse, aprovechó para darle un beso en la boca, pero él se apartó nuevamente y le puso un dedo en los labios. Le dijo 'sabes que no puedo'. Ella suspiró con resignación y se marchó.
La cuarta, simplemente tenía que suceder. Ella llevaba días sin ir a trabajar. Él fue a visitarla en horario de trabajo, cuando no había nadie más en su casa. Cuando nadie preguntaría por él. Ella abrió la puerta en bata, con el pelo alborotado y cierta palidez. Pero el mismo olor que le recordaba a ella. Ella fue a besarlo, pero él se apartó nuevamente. Extrajo un pañuelo negro del bolsillo y le vendó los ojos. La llevó hasta la pared y esperó a que su boca pareciera suplicar. Él acercó su boca lentamente. Fue un beso largo, lento, dulce. Duró una eternidad. Porque ninguno de ellos quería parar y ninguno de ellos quería ir a más. Sin embargo, su bata se abrió y él no pudo resistirse.

5/2/14

Cosas de corruptos

Y no sé por qué me sorprende que los corruptos nieguen que lo son. Consciente de mi marchita ingenuidad, aún esperaba que alguno miraría a la cámara, cabizbajo, y reconocería que sí, que había mangado, todo lo que había podido, porque sí, porque lo hacía el de arriba, el de abajo y el del despacho de al lado. Esperaba que alguien dijera que no estaba bien, que lo sabían, pero que era lo normal en aquella época, que todo el mundo lo hacía, y quien no lo hacía era porque no podía, no porque encontrase restricciones morales para hacerlo. Una respuesta así me inyectaría una extraña dosis de comprensión hacia él/ella, incluso rozaría la simpatía. Sería capaz de perdonarlo en mis adentros y me daría por satisfecho con que tuviera un juicio rápido y una benevolente condena a devolver lo trincado, sin pasar por cárcel, sin pagar más multas, sin sufrir escarnios.

Pero no.

En la naturaleza del corrupto se encuentra el mentir, el ocultar la verdad, el negar la esfericidad de la Tierra si es preciso, para escurrir el bulto y tratar a toda costa de evitar la pena de hecho o la de derecho. Y salen con su jeta a la calle, osando transitar entre la gente que han contribuido a empobrecer, sin que se les caiga la cara de vergüenza, incluso altivos. Entonces, pienso que necesitan una lección que solo en la cárcel se aprende, y que incluso así es poco, por lo que un poco de escarnio público no está tan mal. 

En fin.

Cosas de corruptos. 

24/1/14

La ciudad donde habitan los sueños

Casi todos mis sueños son urbanos. A fin de cuentas, los sueños se cocinan con la experiencia. Y si esa experiencia está adobada de semáforos, ladrillos y tubos de escape, pues eso es lo que aparece en ellos. Sin embargo, los sueños parecen tener su receta particular. Algunas veces aparecen lugares reales, pero en otros casos las ciudades son desconocidas. Tan reales como las reales, pero imaginarias. Cuánto desearía viajar algún día a las ciudades en las que habitan mis sueños.

23/1/14

La cultura heavy y los subgéneros del metal

El heavy metal es un género musical que abarca una gran cantidad de subgéneros, surgidos en su evolución, en muchos casos al fusionarse con otros estilos musicales. En otra entrada nos referíamos a la singularidad de la cultura heavy y su estrecho vínculo con la música heavy metal. Sin embargo, la aparición de docenas de subgéneros del metal, algunos alejados de la tradición metalera ha abierto el debate sobre los límites del heavy metal. Numerosos aficionados y críticos rechazan la inclusión de muchos subgéneros, vinculados con otros estilos como el hardcore o el hip hop. Con la intención de contribuir a deshacer el entuerto he querido diferenciar entre dos conceptos: cultura heavy y subgéneros del metal.
La cultura heavy viene a ser una forma de vida, ligada a la música heavy, pero no exclusivamente limitada a ella. Esta forma de vida invita a sus adeptos a vestir de una forma determinada, a frecuentar unos lugares o incluso a relacionarse entre ellos de una forma determinada. Los seguidores de la cultura heavy escuchan heavy metal, pero no exclusivamente. El hard rock, el punk o el grunge son estilos aceptados casi con unanimidad por los metaleros, casi sin oposición alguna.
Sin embargo, hay otros géneros que generan controversia, como el deathcore, el nu metal o el brutal death metal suscitan rechazo por numerosos críticos y seguidores. Para comprender esta polémica es preciso comprender el segundo término que mencionábamos: los subgéneros del metal. Como decíamos, el heavy metal se divide en abundantes subgéneros, vinculados a otros estilos. Es ese vínculo lo que, a ojos de algunos, convierte a algunos subgéneros en espurios. El deathcore y el metalcore, por ejemplo, son subgéneros del heavy metal por derecho propio, pero también están relacionados con el hardcore. Esta relación hace que las bandas de estos géneros se alejen de la estética heavy metal y se aproximen más a la del hardcore o el hip hop. En conclusión, estos subgéneros pertenecen, musicalmente hablando, al heavy metal, pero culturalmente se alejan del estilo, los hábitos o la estética heavy metal. A estos subgéneros se le podría añadir el nu metal, el brutal death metal o el rap metal. Es decir, una parte del genero musical heavy metal se encuentra fuera de la cultura del heavy metal y una parte de la música aceptada por los adeptos de la cultura heavy se encuentra fuera del género musical del heavy metal. Si diferenciamos entre cultura heavy y subgéneros del metal desentrañaremos el entuerto conceptual.

8/1/14

El primer amor es platónico

Ni siquiera recuerdo dónde vi por primera vez
el dibujo de un corazón atravesado por una flecha 
uniendo dos nombres,
el un adolescente enamorado y el de su amor platónico. 
Lo que sí recuerdo es que llené mi carpeta con esos símbolos de la locura púber. 
Tenía docenas de ellos, presididos por uno de grandes dimensiones. 
Ella era guapa, supongo, pero para mí era mucho más que eso. 
Me había sonreído
Y eso había hecho que se encendieran todas las luces en mi interior. 
Pasó de ser una chica guapa más a hacerme perder la cabeza.
Me sentí como Ewan McGregor en Big Fish cuando conoce a su amada. 
Después descubrí que todos hacían lo mismo. 
Las chicas tenían nombres de chicos y los chicos, nombres de chicas 
(en aquella época, las otras opciones permanecían en el armario, claro). 
El tiempo hace que descubramos que tras esa sonrisa no había nada más y que los corazones rotos duelen. Pero también, que 
el primer amor es platónico o no es amor 
y que por ficticio que sea, la experiencia es más intensa que cualquier amor terrenal.

3/1/14

¿Improvisación o programación? Claves para escribir un buen libro

Has tenido una buena y quieres convertirla en una novela, pero no sabes si ponerte a escribir inmediatamente o dejar que madure la idea. ¿Qué es mejor? ¿Desarrollar la idea a través de la improvisación o darle forma con calma? 
Escribir un libro es como emprender un viaje hacia un lugar deseado. Si partes sin rumbo comenzarás a dar vueltas y jamás alcanzarás ese lugar. Para llegar a la meta deseada hay que programar el viaje, las rutas, las paradas y el medio de transporte. Del mismo modo, para escribir un libro hay que tener claras unas cuantas ideas globales. Como mínimo debe estar decidida la ubicación espacial y temporal de la trama, las secuencias o capítulos más importantes, los personajes principales y, sobre todo, la idea que se quiere transmitir. Volviendo a la metáfora del viaje, es preciso saber desde dónde se parte y a dónde se pretende llegar. Una vez claro esto, se traza un trayecto coherente para unir esos dos puntos. Cuando no existe programación el escritor se pierde en tramas inconexas y giros imprevisibles que despistan al lector y le hacen perder la atención. Además, las ideas maduradas en la mente con el tiempo han sido puestas a prueba y es más probable que funcionen dentro de la obra. En cambio, las ideas improvisadas suelen mostrarse superficiales y cargadas de tópicos y estereotipos.
Entonces ¿en qué lugar queda la inspiración? Además de la idea principal que habrá surgido por esta vía, la inspiración puede aprovecharse mientras se está narrando una parte preparada. Una dosis de improvisación en los pequeños detalles puede ser muy refrescante y darle dinamismo a la obra. Pero esas expresiones de la inspiración espontánea siempre se deben ceñir a partes menores, siempre en coherencia con el sentido global de la obra.

1/1/14

Beso por sorpresa

__¿Y este beso?
__Tu amigo me pidió que te diera un beso de su parte.
__Pero ¿con lengua?
__Eh, bueno, no especificó.

27/12/13

Paletos de ciudad

Tengo la convicción de que la condición de paleto no deviene del origen sino del destino. Es decir, un paleto es paleto dependiendo de dónde se encuentra y no de cuál es su origen. Tradicionalmente hemos escuchado decir eso de 'paleto de pueblo', como burda ofensa hacia quien procede del ámbito rural. Sin embargo, un individuo de pueblo no es paleto en su pueblo, solo adquiere esa condición si, por ejemplo, llega a presidente de gobierno. Entonces sí puede decirse que se trata de un paleto de pueblo, porque, como comprenderéis, el sujeto en cuestión aplicará prácticas agropecuarias a la gestión gubernamental.
Pero, dando la vuelta al concepto, un tipo cualquiera de ciudad emigrado por los lances del destino hacia un entorno bucólico, con toda probabilidad devendrá en paleto, en este caso, 'paleto de ciudad'. Como he dicho, el sujeto adquiere su condición al abandonar su hábitat natural y adentrarse en otro que le es extraño. Del mismo modo, este sujeto almidonado realizará prácticas urbanas para solventar las vicisitudes de la vida agreste, como ordeñar una vaca, con el exprimidor o buscar el puerto usb en el candil. Como convendréis conmigo, la condición de paleto viene dada por el destino, no por el origen.

15/12/13

Nadie escucha a nadie

Baldomero alzó su copa, bajó la mirada y se aseguró de que su rostro se tornaba solemne. Acostumbraba a ese tipo de numeritos histriónicos. Con la voz compungida habló para su grupo de invitados:
__Todo el mundo intenta acaparar la atención para sus propios intereses, pero nadie se preocupa de lo que necesita el que tiene al lado. La gente acostumbra a hablar de sus propios problemas sin escuchar a los demás. Estoy cansado de tanta hipocresía. Si queremos que la gente nos escuche, debemos escuchar. Porque nuestros problemas no tienen por qué ser más importantes que los ajenos.
Entonces, alzó la mirada y observó que dos compañeros hablaban entre ellos, uno bostezaba, otro trasteaba el teléfono móvil, uno más miraba hacia otro lado y el único que lo miraba tenía la boca abierta y no parecía estar entendiendo nada de lo que escuchaba. Baldomero bajó la copa, tragó saliva, retuvo dos lágrimas que pugnaban por brotar de sus ojos y se sentó con la tez lívida y el orgullo zaherido.

2/12/13

El compás de dos tiempos

Caminaba con la cadencia de un compás de dos tiempos, marcados por metrónomo. 
La calle respiraba con normalidad su polución, 
hasta que la joven de los tacones se detuvo...
Las nubes se abrieron, un autobús frenó con brusquedad, 
una motocicleta colisionó contra algo y su conductor voló en solitario, sin parar de mirar, 
las ventanas aledañas se abrieron lentamente y se llenaron de boquiabiertos curiosos, 
una brisa inesperada barrió la calle de hojas otoñales 
y a lo lejos sonó una letanía melódica de metal retorciéndose.
La joven que intentaba ajustarse los tacones 
alzó la mirada y contempló con estupefacción la escena, 
una alegoría congelada, un cuadro surrealista.
Recuperó su postura vertical 
y continuó con su imperturbable compás de dos tiempos.
Ni siquiera imaginaba  que los extremos de su tanga habían tenido algo que ver.

20/11/13

La parada de autobús del futuro

Son las ocho y diez de la mañana de algún día de este siglo, en una gran ciudad, que bien pudiera ser París, Toronto o Dubay. Un matrimonio octogenario llega caminando serenamente a la parada de autobús, saben que el autobús no saldrá sin ellos. El trafico es abundante, pero se mueve silenciosamente propulsado por motores eléctricos a través de raíles magnéticos. En la parada se alza una pantalla de información en la que aparece un mapa satélite con la situación de todos los autobuses que arribarán a la parada. También figuran otros datos, como la fecha y la hora, temperatura, humedad, velocidad del viento, aunque casi nadie presta mucha atención a esos datos. Tres niños juegan en los columpios instalados para amenizar el tiempo de espera, una madre aguarda junto a su pequeño, mientras ojea un libro electrónico y los ancianos recién llegados, simplemente disfrutan del paisaje. La estación está erigida en una explanada de granito, con los carriles magnéticos perfectamente delineados, junto a un húmedo parque. El autobús llega silenciosamente y aguarda con paciencia a que todos los pasajeros programados accedan al habitáculo. Es un aparato de líneas sinuosas, con toda su superficie reflectante y un interior amplio y confortable. Los viajeros acceden con calma y saludan al conductor, que en realidad no conduce el transporte, sino que se encarga de comprobar que todo funciona correctamente. Las puertas no se cierran hasta que el lector detecta que ha accedido el último de los viajeros. Ya a bordo, los ancianos consultan la prensa electrónica en una pantalla, mientras la joven madre se sirve un café y los tres muchachos corretean por la moqueta del transporte. A pesar de tratarse de un autobús urbano, no hay más pasajeros a bordo, porque es un transporte de punto a punto, una parada de origen y otra de destino.